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Puedes comenzar con caminatas cortas en superficies regulares, ejercicios suaves sentado y movimientos controlados de las piernas. La bicicleta fija o los ejercicios en el agua pueden ser alternativas de bajo impacto si están disponibles y son apropiados para tu condición.
No es necesario empezar caminando treinta minutos si tienes molestias. Prueba con cinco o diez minutos y aumenta gradualmente según tu tolerancia. Si el dolor aumenta claramente, aparece hinchazón o la rodilla queda peor después de ejercitarte, reduce la actividad y consulta con un profesional sanitario.
También conviene levantarse periódicamente si pasas mucho tiempo sentado, utilizar calzado cómodo y evitar cargar pesos excesivos cuando te resulte doloroso.
Señales que no debes ignorar
Consulta a un profesional si tienes dolor persistente, rigidez frecuente, hinchazón o sensación de que la rodilla falla. Busca atención urgente si aparece dolor intenso repentino, una articulación roja y caliente acompañada de fiebre, una deformidad después de una lesión o incapacidad para apoyar la pierna.
Los suplementos de colágeno, glucosamina y otros productos comercializados para las articulaciones no son indispensables para todo el mundo y sus beneficios varían según el producto y la persona. Antes de tomarlos, especialmente si utilizas medicamentos o tienes enfermedades crónicas, consulta con un profesional.