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También es importante revisar las etiquetas y comparar el contenido de sodio, grasas saturadas y proteínas entre diferentes marcas.
Precauciones importantes
Las personas con hipertensión pueden necesitar limitar especialmente los quesos muy salados. Quienes tienen enfermedad renal, colesterol elevado u otras condiciones médicas deben consultar con su profesional de salud antes de realizar cambios importantes en la alimentación.
Además, no conviene pensar que un queso puede sustituir el ejercicio. Para conservar la fuerza, los ejercicios de resistencia adaptados a la capacidad de cada persona son una parte fundamental del cuidado muscular.
Si existe pérdida importante de fuerza, dificultad para levantarse de una silla, caídas frecuentes, pérdida considerable de peso o dificultad creciente para caminar, es recomendable buscar una evaluación profesional.
Un enfoque sencillo
Después de los 60, cuidar los músculos no depende de un alimento milagroso. Lo más importante es mantener una alimentación variada, consumir suficiente proteína, incluir frutas y vegetales, mantenerse activo dentro de las posibilidades de cada persona y atender las enfermedades que puedan afectar la fuerza.
Los quesos pueden formar parte de ese patrón de alimentación. La clave está en escoger variedades apropiadas, controlar las porciones y combinarlas con otros alimentos nutritivos.