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Recetas seguras para acompañar la salud articular
Si quieres incorporar una “taza diaria” que sea agradable y aporte nutrientes que apoyen tu salud general, aquí tienes tres opciones. Ninguna regenera el cartílago, pero pueden formar parte de una dieta antiinflamatoria y ayudarte a sentirte mejor.
1. Infusión de cúrcuma, jengibre y pimienta negra (antiinflamatoria)
La cúrcuma y el jengibre tienen propiedades antiinflamatorias suaves. La pimienta negra mejora la absorción de la curcumina.
Ingredientes: ½ cucharadita de cúrcuma en polvo, una rodaja fina de jengibre fresco, una pizca de pimienta negra, 1 taza de agua caliente y unas gotas de limón.
Preparación: Hierve el agua con el jengibre durante 3 minutos. Apaga, añade la cúrcuma y la pimienta. Tapa y deja reposar 5 minutos. Cuela y añade el limón.
Indicaciones: Toma una taza al día, preferiblemente por la tarde. No añadas azúcar. No esperes regeneración del cartílago; su efecto es antiinflamatorio suave. Si tomas anticoagulantes o tienes cálculos biliares, consulta antes.
2. Caldo de huesos casero (colágeno alimentario y minerales)
El caldo de huesos es reconfortante y aporta aminoácidos y minerales. No repara el cartílago, pero es nutritivo e hidratante.