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Alterne las noches. Una noche sí, otra no. La piel madura se satura y necesita descansar.
Si su médico lo aprueba, puede combinarlo con magnesio oral. La piel refleja lo que sucede en el interior. Un baño con sales de Epsom dos veces por semana también ayuda.
Consulte si tiene insuficiencia renal. El magnesio se elimina a través de los riñones; si este proceso no funciona correctamente, puede acumularse y ser peligroso.
“Solo usé dos cucharadas, solo dos”. Quizás el problema no fue la cantidad, sino lo que faltaba en esas dos cucharadas. El magnesio no va a levantar la piel de sus brazos. Pero logra devolverle cierta densidad, serenidad y esa textura que el tiempo se llevó sin pedir permiso. A los 78 años, cada pequeño gesto cuenta. Incluso dos cucharadas.