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Pero conviene mirar el contexto. Ese estudio es pequeño, de un solo centro, y utilizó polvo de hoja encapsulado, no una infusión casera. La cantidad de compuestos activos que se extraen en una taza de agua caliente es mucho menor y variable. Además, estudios posteriores en modelos animales y celulares han confirmado efectos sobre la glucosa y el estrés oxidativo, pero la evidencia en humanos sigue siendo limitada y de calidad metodológica modesta . Ninguna guía clínica seria recomienda el laurel como tratamiento para la diabetes.
Lo que la infusión casera puede y no puede hacer
Una taza de infusión de laurel preparada en casa aporta una cantidad modesta de polifenoles y flavonoides. Puede tener un efecto digestivo suave, ayudar a sentir menos pesadez después de una comida copiosa y, quizás, contribuir marginalmente al control glucémico dentro de una dieta equilibrada. Lo que no hace es sustituir la metformina, la insulina ni ningún fármaco recetado.
El texto original acierta al advertir que no es un tratamiento independiente. Pero la historia de la abuela que “bajó el azúcar en diez días” puede crear expectativas irreales. En personas mayores, los niveles de glucosa fluctúan por muchas razones: cambios en la alimentación, el sueño, el estrés, la actividad física o incluso la deshidratación. Atribuir todo el cambio a una infusión es un salto lógico que la evidencia no respalda.