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Puede ayudar a sentirse satisfecho. La fibra absorbe agua y forma una textura gelatinosa, lo que puede favorecer la sensación de saciedad. Esto puede resultar útil dentro de un plan de alimentación equilibrado.
Aporta grasas saludables. El ALA es un ácido graso esencial que el organismo necesita obtener de los alimentos. Aunque es un omega-3 importante, su conversión en EPA y DHA, presentes principalmente en alimentos marinos, es limitada.
Contribuye al aporte de minerales. La chía proporciona minerales como calcio, fósforo y magnesio, que participan en funciones importantes del cuerpo.
¿Cómo consumir las semillas de chía?
Puedes añadir una cucharada a un yogur natural, una avena preparada o un batido. También puedes mezclarlas con agua o leche y dejarlas reposar hasta que absorban el líquido.
Es recomendable aumentar la cantidad de fibra gradualmente y beber suficiente agua. Las personas con dificultades para tragar deben evitar consumir chía seca, ya que puede expandirse al entrar en contacto con la humedad.
2. Semillas de linaza: fibra y lignanos
La linaza, también conocida como semilla de lino, es otra alternativa nutritiva que puede incorporarse fácilmente a la alimentación diaria.
Destaca por su contenido de fibra, ácido alfa-linolénico y lignanos, unos compuestos vegetales que han sido objeto de numerosas investigaciones.