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Vitamina B3 (niacina): el vasodilatador clásico
La niacina tiene un conocido efecto vasodilatador y, por lo tanto, aparece en muchas listas de vitaminas para la circulación. El problema es que este efecto vasodilatador puede provocar enrojecimiento y calor en la piel, y en dosis altas como suplemento puede tener efectos secundarios en el hígado. Como parte de la dieta (pollo, pescado, lentejas, cereales integrales) no hay problema; como suplemento en dosis altas, requiere supervisión médica.
Lo que debes tener claro
Ninguna vitamina “abre” los vasos sanguíneos mágicamente ni disuelve los coágulos ya formados. Un médico de familia lo explicó claramente: las vitaminas no actúan como un desatascador de tuberías; pueden ayudar a mantener el sistema circulatorio en mejor estado preventivo, pero no desatascan una vena o arteria dañada. Si presenta síntomas como pesadez persistente, hinchazón, dolor o cambios en el color de la piel de las piernas, lo que necesita es una evaluación vascular, no un frasco de vitaminas.
Si su objetivo es cuidar la circulación de las piernas a partir de los 60 años, lo mejor es combinar una dieta rica en vitaminas C y E con actividad física frecuente (caminar, elevar las piernas en reposo, evitar estar sentado durante horas seguidas) y consultar a su médico sobre cualquier suplemento.