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LA VITAMINA SECRETA
La vitamina C es probablemente la que cuenta con la evidencia más sólida sobre la circulación en las piernas. Un estudio clásico publicado en el Journal of Applied Physiology reveló que la infusión de altas dosis de ácido ascórbico (vitamina C) revirtió la vasoconstricción crónica y restauró el flujo sanguíneo en reposo en las piernas de hombres mayores sanos. Es decir, en un contexto experimental controlado, la vitamina C mejoró la capacidad de dilatación de los vasos sanguíneos de las piernas. Además, la vitamina C es esencial para la producción de colágeno, la proteína que proporciona resistencia y flexibilidad a las paredes de venas y arterias. Fuentes alimentarias: cítricos, pimientos, fresas, brócoli.
Vitamina E: efecto vasodilatador, pero con precaución.
La vitamina E se describe frecuentemente como una vitamina que “dilata los vasos sanguíneos” y ayuda a prevenir la formación de coágulos al inhibir la agregación plaquetaria. Sin embargo, cabe destacar que los estudios sobre la vitamina E y la circulación son menos concluyentes que los realizados sobre la vitamina C, y las altas dosis de vitamina E (por ejemplo, 400 UI diarias en forma de liberación prolongada) pueden aumentar el riesgo de hemorragia, especialmente en personas que toman anticoagulantes. Fuentes alimentarias: almendras, nueces, aceite de oliva, aguacates, espinacas.