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Ver Canastillas
Ver Canastillas
Me arrodillé a su lado y la abracé. Era la primera vez que me llamaba así en voz alta.
La carta que esperaba hace meses
Esa noche nos sentamos en la cocina, con dos tazas de té y el sobre de Julián en el centro de la mesa. Camila tardó un largo rato en abrirlo. Lo leímos juntas, con la cabeza casi apoyada una en la otra.
«Camila: Rosa no te parió, pero te eligió todos los días. Cuídala como ella te cuidó. Esa casa es de las dos.»
Camila rompió el compromiso con Lucas a la mañana siguiente. Él se fue sin decir una palabra cuando entendió que ya no habría ninguna mitad que repartir. La casa nunca se vendió. El limonero dio flores esa primavera, por primera vez en años, y Camila lo regó todos los días.