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Conclusión
La idea de que la rodilla no está gastada sino mal alimentada contiene una verdad parcial: el entorno interno importa y mucho. Pero reducir la artrosis a un problema de “falta de nutrientes” es simplificar una condición compleja. Lo que sí funciona es una combinación sostenida de ejercicio de fuerza, peso saludable, alimentación antiinflamatoria, hidratación, descanso y, cuando hace falta, atención médica. Ningún tazón mágico sustituye esa estrategia. La información correcta, sin promesas exageradas, es la que realmente te ayuda a cuidar tus rodillas.