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LAS VÁRICES
Al terminar una jornada larga, las piernas pueden sentirse diferentes. Después de pasar muchas horas sentado, permanecer de pie, caminar bastante o realizar actividades que requieren esfuerzo, es posible notar cansancio, tensión, pesadez o una sensación incómoda en los músculos.
En algunas personas también aparecen pequeños calambres, sensación de calor o una ligera hinchazón alrededor de los tobillos. Aunque estas molestias pueden relacionarse con los hábitos diarios, también existen problemas venosos y otras condiciones que pueden producir síntomas parecidos. Por eso, no conviene asumir que todo se debe simplemente a una “mala circulación”.
Entre los remedios caseros que han pasado de generación en generación se encuentra el masaje con aceites preparados con ajo y clavo de olor. Ambos ingredientes contienen compuestos aromáticos y sustancias vegetales interesantes, pero cuando se utilizan sobre la piel su principal beneficio práctico es proporcionar lubricación y acompañar un masaje relajante.
Es importante tener claro que un aceite casero no elimina las várices, no repara las válvulas de las venas y no sustituye un tratamiento médico.
¿Por qué utilizar aceite para masajear las piernas?