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Recetas ajustadas y seguras:
Jugo de tomate suave (menos ácido): 2 tomates maduros pelados (sin piel) + ½ pepino + agua. Licuar y beber después de las comidas, no en ayunas.
Versión antiinflamatoria (con moderación): 2 tomates + 1 rodaja pequeña de jengibre + 1 cucharadita de aceite de oliva. Licuar. Máximo 3 veces por semana.
Indicaciones para un uso adecuado:
Frecuencia y cantidad: Máximo 1 vaso (200 ml) al día, 3-4 veces por semana. No a diario. El exceso de licopeno no es problemático, pero el potasio y la acidez sí.
Contraindicaciones graves: No tomar si tienes reflujo gastroesofágico severo, gastritis erosiva, úlcera péptica, insuficiencia renal crónica (riesgo de hiperpotasemia), o si tomas anticoagulantes (warfarina, rivaroxabán) sin consultar.
No en ayunas para todos: Si eres propenso a la acidez, toma el jugo después del desayuno o la comida, nunca con el estómago vacío.
Bajo en sodio: No añadas sal al jugo. Las personas mayores suelen tener hipertensión o retención de líquidos. Usa hierbas (orégano, albahaca) para dar sabor.
Mejor el tomate entero: El jugo pierde fibra. Para el estreñimiento o la salud intestinal, es preferible comer el tomate entero en ensaladas o cocido.