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Una almohada demasiado alta puede doblar el cuerpo a la altura de la cintura y no siempre ofrece el mismo beneficio que una adecuada elevación del torso.
ESCUCHA A TU CUERPO
Una de las mejores herramientas para descubrir qué postura te favorece es llevar un pequeño diario durante varios días.
Antes de acostarte, anota a qué hora cenaste, qué comiste, si tomaste café, cuánto tiempo usaste el teléfono y cuál era tu postura inicial.
Por la mañana, escribe cómo te despertaste.
¿Tuviste acidez estomacal?
¿Te dormiste corriendo?
¿Te despertaste con dolor de garganta?
¿Sentiste tensión en el hombro?
¿Tenías la boca muy seca?
¿Te levantaste descansado?
Después de una semana, podrás identificar ciertos patrones.
También es importante recordar que dormir del lado derecho no es necesariamente perjudicial. No existe una postura universal que todos debamos mantener durante la noche. Para muchas personas, dormir del lado derecho puede ser perfectamente cómodo. El problema surge cuando una determinada postura coincide con síntomas específicos, como reflujo, dolor de hombro, presión en una articulación o dificultad para respirar.
Y hay una señal que no debemos ignorar: despertarse repetidamente con sensación de ahogo, que otra persona observe pausas en la respiración, roncar intensamente o sentir somnolencia excesiva durante el día pueden indicar un trastorno del sueño que requiere evaluación profesional.