Ojos con acidez y reflujo: La menta relaja el esfínter esofágico, lo que puede empeorar el reflujo gastroesofágico o la hernia de hiato. Si sufres de ardor frecuente, evítala o consulta con un médico antes.
No tomes más de un vaso al día: El exceso de menta puede irritar el estómago o causar sequedad bucal. Uno durante el ayuno es suficiente.
Contraindicaciones claras: Mujeres embarazadas (dosis altas de menta pueden afectar el útero), personas con cálculos biliares grandes (puede movilizar los cálculos y causar cólicos) y quienes toman medicamentos metabolizados por el hígado (la menta altera ciertas enzimas). Consulta siempre a tu médico si estás bajo tratamiento.
Escucha a tu cuerpo: Si después del vaso de la mañana sientes malestar estomacal, náuseas o ardor, suspende su consumo. No todo lo natural es inofensivo para todos.
Tomar menta durante el ayuno es un ritual agradable: fresco, aromático y digestivo. Pero No confundas un vaso de infusión con una limpieza profunda del hígado. Tu hígado solo se limpia si lo cuidas con una buena alimentación, poco alcohol y mucho descanso. La menta simplemente le da un pequeño empujón.