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LA POTENTE BEBIDA
El cartílago de la rodilla es un tejido sin vasos sanguíneos ni nervios, con una capacidad de autorreparación extremadamente limitada. Cuando el cartílago prácticamente ha desaparecido, el espacio articular ya está muy reducido, y ese daño estructural no se revierte con la dieta en un día ni en un mes. Los especialistas japoneses en artrosis de rodilla lo afirman sin rodeos: “actualmente no se ha establecido ningún método que aumente claramente el cartílago de la rodilla por sí solo”.
¿Qué pueden hacer realmente los alimentos “buenos para la rodilla”?
La alimentación es importante, pero lo que aporta son materiales y un entorno adecuado, no “cartílago nuevo” directamente.
1. Aportan materia prima (pero no se convierten directamente en cartílago)
El colágeno (caldo de huesos, patas de cerdo, piel de pescado) y la vitamina C (naranja, fresa, kiwi) son materias primas para la síntesis de la matriz del cartílago. Pero el colágeno que se consume se digiere en aminoácidos y no se “adhiere” directamente a la rodilla.
2. Crea un ambiente antiinflamatorio que frene el desgaste.
Los pescados grasos ricos en omega-3 (salmón, sardinas), las frutas ricas en antioxidantes (arándanos, granada), el ajo y la cebolla ayudan a reducir la inflamación en la articulación, lo que frena la destrucción del cartílago y alivia el dolor.