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Compararlos únicamente por proteína pierde parte de la información.
Cada especie ofrece un perfil distinto.
Esto tampoco significa que uno sea siempre “bueno” y otro “malo”
La nutrición rara vez funciona mediante categorías absolutas.
Un alimento puede ofrecer determinadas ventajas y tener menos cantidad de otros nutrientes.
La elección depende del conjunto de la dieta.
Las redes suelen convertir matices nutricionales en alarmas
Una diferencia en omega-3 puede transformarse en titulares que dicen que la tilapia es peligrosa.
Esto exagera la evidencia disponible.
Un menor contenido de un nutriente no convierte automáticamente un alimento en perjudicial.
También circula el mito de que la tilapia es “peor que el tocino”
Este tipo de comparación ha circulado durante años.
Se basa en interpretaciones simplificadas de la proporción entre distintos ácidos grasos.
No representa una conclusión adecuada sobre todo el alimento.
La cantidad de grasa total es importante
La tilapia suele contener relativamente poca grasa.
Por eso analizar únicamente la proporción de omega-6 y omega-3 puede resultar engañoso.
También debe observarse la cantidad absoluta.
El patrón dietético global importa más
Una persona puede comer tilapia dentro de una dieta rica en vegetales, fibra y otras fuentes de omega-3.