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Esto es especialmente frecuente en personas que entrenan regularmente y tienen una musculatura desarrollada.
Por sí mismo, tener venas marcadas no significa que estés deshidratado ni que tengas una enfermedad.
La genética también desempeña un papel importante.
4. El envejecimiento puede hacer que las venas sean más visibles
Con el paso de los años, la piel pierde progresivamente parte de su grosor y elasticidad.
Además, disminuye el tejido que proporciona volumen debajo de la piel.
Como consecuencia, las venas superficiales pueden hacerse más evidentes.
Por eso es bastante habitual que una persona tenga venas prácticamente invisibles en la juventud y empiece a observarlas con mayor claridad con el paso de los años.
En ausencia de otros síntomas, este cambio suele ser normal.
5. La genética también importa
Dos personas pueden tener un porcentaje de grasa corporal similar y, aun así, presentar manos completamente diferentes.
La forma de las venas, su profundidad, el grosor de la piel y la distribución del tejido subcutáneo tienen un componente genético.
Por eso algunas personas tienen naturalmente venas muy marcadas en las manos desde jóvenes.
6. La deshidratación puede influir, pero no es la única explicación
Una hidratación insuficiente puede hacer que la piel tenga una apariencia diferente y, en determinadas circunstancias, contribuir a que las venas parezcan más prominentes.