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La siguiente receta es exactamente la que preparo cada mañana. En una taza, pon media cucharadita de cúrcuma en polvo de buena calidad, un trozo de jengibre fresco del tamaño de una uña, finamente rallado, el jugo de medio limón y una pizca generosa de pimienta negra recién molida. Vierte agua tibia (no hirviendo) hasta llenar la taza y revuelve bien. Deja reposar dos minutos y bebe lentamente. Algunas mañanas añade una cucharadita de miel cruda si siente que necesita un poco más de energía, aunque la mayoría de los días la toma sin azúcar. El médico recomienda preparar solo la cantidad que se va a consumir, ya que los compuestos pierden potencia si se dejan reposar demasiado tiempo.
Para quienes prefieren una versión más completa con más fibra, existe una variante en forma de batido. Licúa medio plátano maduro, un trozo pequeño de jengibre, media cucharadita de cúrcuma, el jugo de medio limón, una pizca de pimienta negra y un vaso de agua o leche de almendras sin azúcar. El resultado es una solución más espesa que proporciona potasio y carbohidratos de absorción moderada, útil antes de la actividad física. Esta versión se toma tres o cuatro veces por semana, alternando con la infusión simple. Ambas preparaciones se consumen en ayunas o al menos treinta minutos antes del desayuno para favorecer la absorción.