Short link: https://short.pageviewpro.com/biy2z5
Ya en el restaurante, los chicos eligieron varios platos nuevos del menú, bastante caros. Antes de pedir, Valentina le preguntó a Renzo si de verdad había llevado la billetera. Sorprendido, él empezó a revisarse los bolsillos.
Después de un rato, la miró, incómodo, y le dijo:
—Creo que la dejé en el otro pantalón.
El límite
Cuando Renzo le pidió, una vez más, que pagara ella la cena, Valentina sintió que ya no podía seguir así. Agarró sus cosas, se levantó de la mesa y se fue del restaurante sin cenar.
Al ver que se iba, él le preguntó qué estaba pasando y adónde iba.
Ella respondió:
—No voy a seguir pagando por vos y por tus hijos.
Y se fue sin mirar atrás.
La discusión que vino después
Más tarde, Renzo la llamó furioso, acusándola de haber sido egoísta por dejarlos así, sin cenar. Con calma, Valentina le repitió:
—No voy a pagar más por vos y por tus hijos cada vez que salimos. No es justo.
Él insistió en que solo se había olvidado la billetera, y que ella no tenía compasión ni por él ni por los chicos, a quienes tuvo que llevar a comer algo rápido en el auto porque no le había quedado dinero.
Short link: https://short.pageviewpro.com/QGVbWA