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Obstrucción por cerumen: algunos aceites recombinan el cerumen y lo empujan hacia el tímpano, empeorando la audición.
Retraso en el diagnóstico: la persona cree que se está “curando” cuando, en realidad, la pérdida auditiva está progresando.
La pérdida auditiva no se recupera como antes con gotas milagrosas. Dependiendo de la causa, puede ser reversible (como un tapón de cerumen o una infección) o irreversible (como la pérdida neurosensorial debida al ruido, la edad o medicamentos ototóxicos). En este último caso, lo único que ayuda son los audífonos, los implantes cocleares o la rehabilitación auditiva, siempre indicados por un especialista.
Mitos frecuentes sobre la audición
Mito 1: “El álamo limpia el oído”. Falso. El álamo empuja el cerumen hacia adentro y puede perforar el tímpano. El oído se limpia solo.
Mito 2: “Si no oigo bien, es solo cerumen”. No siempre. Puede tratarse de hipoacusia inducida por ruido, otosclerosis, presbiacusia o daño en el nervio auditivo. Requiere evaluación profesional.
Mito 3: “Unas gotas de aceite de oliva lo curan todo”. El aceite de oliva solo se usa, en algunos casos, para ablandar los tapones de cerumen, y siempre bajo indicación médica. No recupera la audición perdida.