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Ingredientes: 1 cucharadita de romero seco, 1 cucharadita de hojas de ginkgo biloba, 1 taza de agua caliente.
Preparación: Vierte el agua sobre las hierbas y deja reposar 10 minutos. Cuela.
Uso: Toma una taza al día.
Indicación: El romero y el ginkgo son conocidos por su efecto vasodilatador. Consulta a tu médico si tomas anticoagulantes.
Receta 4: Té de Canela y Jengibre
Una infusión cálida y reconfortante.
Ingredientes: 1 rama de canela, 1 trozo de jengibre fresco (3 cm), 1 taza de agua caliente, el jugo de ½ limón.
Preparación: Hierve el agua con la canela y el jengibre durante 5 minutos. Cuela y añade el limón.
Uso: Toma una taza al día, preferiblemente por la tarde.
Indicación: La canela ayuda a regular el azúcar en sangre; el jengibre mejora la circulación.
Cómo tomarlos sin arruinar su efecto
Hay una trampa sencilla que neutraliza el efecto antes de que llegue a donde tiene que llegar: convertir el té en una bebida azucarada y pesada, como si fuera postre. Cuando lo cargas de azúcar, crema o lo mezclas con una comida que cae como ladrillo, el cuerpo se ocupa de eso y deja el resto en segundo plano. El resultado es frustrante: tomas la taza, pero no sientes el movimiento interno que buscabas. Por eso importa más la forma que el ritual bonito.