LA PODEROSA MEZCLA
La cocina está llena de ingredientes que, además de aportar sabor y aroma, contienen sustancias naturales que pueden formar parte de una alimentación variada. El ajo, el orégano, la canela, el jengibre y el clavo de olor son buenos ejemplos. Sin embargo, es importante utilizarlos con moderación y entender que ningún ingrediente por sí solo puede curar enfermedades o sustituir un tratamiento médico.
El ajo es uno de los condimentos más utilizados. Al triturarlo o picarlo se liberan compuestos azufrados responsables de su característico aroma. Puede incorporarse a habichuelas, sopas, carnes, pescados y vegetales. Una manera sencilla de consumirlo es preparar un aderezo casero con ajo picado, aceite de oliva, limón y orégano para acompañar ensaladas.
El orégano también puede convertirse en un excelente aliado culinario. Su sabor intenso permite disminuir la cantidad de sal en algunas comidas. Puedes utilizarlo fresco o seco en pollo, pescado, vegetales asados o salsas. Aunque contiene compuestos estudiados por sus propiedades antioxidantes, una infusión de orégano no debe considerarse un tratamiento contra infecciones.
La canela aporta un sabor naturalmente dulce y combina muy bien con avena, yogur, frutas y bebidas calientes. Una opción sencilla consiste en preparar avena con leche, manzana picada y una pequeña cantidad de canela. Conviene evitar cantidades excesivas, especialmente de canela cassia, debido a su contenido de cumarina.
El jengibre puede utilizarse fresco, rallado o en pequeñas rodajas. Una preparación fácil es una infusión suave: agrega una rodaja fina de jengibre a una taza de agua caliente y deja reposar entre cinco y diez minutos. Si deseas, puedes añadir unas gotas de limón. Las personas sensibles pueden experimentar acidez o molestias digestivas, por lo que no es recomendable abusar de esta bebida.
Por último, el clavo de olor posee un aroma muy concentrado y una pequeña cantidad es suficiente. Puedes agregar uno a una infusión de canela y jengibre o utilizarlo para aromatizar preparaciones. No se recomienda masticarlo constantemente ni aplicar aceite esencial directamente sobre la boca.