También puedes elaborar un aceite aromático para masajes mezclando cuatro cucharadas de aceite de oliva o de almendras con una cucharadita de hojas de tomillo secas. Deja reposar la mezcla durante varios días en un recipiente limpio y luego cuélala. Este aceite puede utilizarse para realizar masajes suaves sobre músculos cansados, siempre sobre piel sana y evitando heridas o irritaciones.
Para un uso adecuado, evita consumir más de dos o tres tazas de infusión de tomillo al día. Si utilizas aceite esencial de tomillo, nunca lo apliques directamente sobre la piel sin diluirlo previamente en un aceite vegetal. Las personas embarazadas, en período de lactancia, con enfermedades hepáticas, trastornos de la coagulación o que toman medicamentos anticoagulantes deben consultar con un profesional de la salud antes de consumir preparados concentrados de esta planta.
Incorporar el tomillo en recetas caseras, infusiones o como condimento es una forma sencilla de añadir sabor y variedad a la alimentación. Combinado con una dieta equilibrada, actividad física, descanso suficiente e hidratación adecuada, puede formar parte de un estilo de vida orientado al bienestar, siempre recordando que ningún remedio natural reemplaza el diagnóstico, el tratamiento ni el seguimiento médico cuando existe una enfermedad.