200 ml de aceite de coco virgen

2 cucharadas de cúrcuma en polvo (o 4 cm de raíz fresca rallada)

1 cucharada de jengibre fresco rallado

1 cucharadita de pimienta negra molida

Preparación:
Calentar el aceite de coco a fuego muy bajo. Añadir la cúrcuma, el jengibre y la pimienta. Dejar reposar durante 20 minutos sin que hierva. Apagar el fuego, dejar enfriar y cortar con una gasa. Conservar en un frasco de vidrio oscuro.

Modo de empleo:
Masajear suavemente sobre rodillas, hombros o zona lumbar dolorida (2 veces al día). Para dolores o inflamación leve, aplicar una capa fina y cubrir con un paño tibio. No usar sobre heridas abiertas ni piel con infección activa. Se conserva 2 meses fuera del refrigerador o 6 meses refrigerado.

Receta 2: Microdosis oral para la digestión y defensas
Ingredientes:

100 ml del aceite de la receta anterior (ya colado)

Preparación:
Simplemente guarde el aceite infusionado en un gotero limpio.

Uso adecuado:
Tomar media cucharadita (2 ml) en ayunas o después de comidas copiosas. No exceder 1 cucharadita al día. Puede mezclarlo con una infusión de manzanilla si el sabor le resulta demasiado intenso. Esta preparación ayuda a aliviar la gastritis leve, el intestino irritable y los resfriados frecuentes. Contraindicaciones: embarazo, lactancia, cálculos biliares o si está tomando anticoagulantes. Consulte siempre a un profesional de la salud si tiene alguna duda.

Indicaciones generales
Prueba cutánea: antes de usar tópicamente, aplique una gota en el antebrazo y espere 24 horas.

No calentar en exceso: el calor excesivo destruye las propiedades del coco y la curcumina.

Frecuencia: ciclos de 3 semanas con 1 semana de descanso para la administración oral.

La naturaleza nos brinda herramientas poderosas, pero su uso responsable y bien informado es lo que realmente las convierte en "el aceite que te ayudará en todo". Comienza con dosis pequeñas y escucha a tu cuerpo.

 

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