Batido matutino para la circulación
1 taza de leche de almendras casera o enriquecida (calcio + magnesio)
1/2 aguacate (potasio)
1 puñado de espinacas frescas (magnesio)
1 cucharada de semillas de sésamo tostadas (calcio)
Licuar y beber en ayunas 3 veces por semana. Ayuda a mantener la presión arterial estable.
Caldo mineral para una hidratación profunda
1 litro de agua
1 ramita de apio, 1 zanahoria, 1 trozo de calabaza
Un puñado de perejil
Cocer durante 20 minutos, colar y beber tibio a media tarde. Aporta potasio y magnesio en forma suave.
Indicaciones para su uso adecuado
No se automedique con suplementos. Los minerales en cápsulas pueden ser peligrosos: el exceso de potasio daña el corazón, el exceso de magnesio causa diarrea y el exceso de calcio calcifica las arterias. Obtenga los minerales primero de los alimentos.
Si padece insuficiencia renal, una enfermedad cardíaca grave o toma diuréticos (como furosemida o espironolactona), consulte a su médico antes de aumentar el potasio o el magnesio. Un desequilibrio puede ser fatal.
La sal es necesaria, pero con moderación. Una pizca de sal en las bebidas solo es recomendable para personas sanas que sudan o no padecen hipertensión. Si tiene hipertensión, elimine la sal añadida.
La hidratación adecuada se logra combinando agua, minerales y ejercicio. Beber sin comer frutas y verduras no sirve de nada. Alterne la ingesta de alimentos y minerales a lo largo del día.
Síntomas de deficiencia de minerales: calambres nocturnos, palpitaciones, pies fríos a pesar de beber agua, fatiga muscular. Si persisten, solicite un análisis de electrolitos.
En resumen: beba agua, sí, pero acompáñela con alimentos ricos en magnesio, potasio y calcio. Su corazón y sus piernas se lo agradecerán con cada latido y cada paso.