Pero ojo: no basta con comerlas crudas. Para aprovechar al máximo sus nutrientes y evitar problemas digestivos, hay que prepararlas adecuadamente y consumirlas con regularidad, no como si fueran un milagro de tres días. Aquí tienes dos recetas pensadas específicamente para piernas y movilidad.
Receta 1: Leche de semillas de calabaza para tomar cada mañana (efecto anabólico suave)
Ingredientes:
50 g de semillas de calabaza crudas sin sal (un puñado generoso)
500 ml de agua tibia
Opcional: 1 dátil sin hueso o una cucharadita de miel
Preparación: Remoja las semillas la noche anterior (8 horas) en suficiente agua para cubrirlas. Al día siguiente, escúrrelas, enjuágalas y licúalas con los 500 ml de agua tibia y el edulcorante, si lo deseas. Cuela con una bolsa de leche vegetal o un paño fino. Conserva en el refrigerador.
Modo de empleo: Tomar un vaso (200 ml) en ayunas y otro a media tarde, durante al menos 4 semanas consecutivas. Esta leche aporta proteínas de fácil digestión y magnesio biodisponible.
Receta 2: Pasta de semillas de calabaza tostadas para untar en el desayuno o la merienda
Ingredientes:
100 g de semillas de calabaza crudas
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
Una pizca de sal marina y otra de romero seco (opcional)
Preparación: Tostar las semillas en una sartén antiadherente a fuego muy bajo, removiendo constantemente, hasta que se inflen ligeramente pero sin quemarse (3-4 minutos). Dejar enfriar. Triturar en un procesador de alimentos junto con el aceite y la sal hasta obtener una pasta cremosa (puede tardar varios minutos). Guardar en un tarro de cristal en la nevera.
Modo de empleo: Untar una cucharada sobre tostadas de pan integral o galletas de arroz, dos veces al día (desayuno y merienda). Esta pasta concentra proteínas y grasas saludables que ayudan a mantener la masa muscular de los cuádriceps y los glúteos.
Indicaciones para su uso adecuado en adultos mayores
Dosis diaria recomendada: Entre 30 y 50 gramos de semillas (un puñado pequeño) al día, ya sea en recetas o espolvoreadas sobre ensaladas, sopas o yogures. No más de 60 g, ya que el exceso de fibra puede causar gases o molestias abdominales.