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COME ESTO URGENTE
La sensación de falta de energía en personas de 60, 70 u 80 años suele tener causas multifactoriales. La pérdida gradual de masa y fuerza muscular —conocida como sarcopenia— comienza alrededor de los 25 años y se hace evidente después de los 65. No se trata solo de un problema estético: afecta la capacidad de levantarse de una silla, caminar, mantener el equilibrio y, en definitiva, la independencia en las actividades diarias.
Pero atribuir toda la fatiga a las piernas es una simplificación excesiva. La debilidad o fatiga en los adultos mayores puede deberse a problemas de sueño, depresión, enfermedades crónicas, efectos secundarios de medicamentos, mala nutrición, deficiencia de vitamina B12, problemas cardíacos o pulmonares, entre muchas otras causas. La deficiencia de B12, por ejemplo, es más común con la edad y puede manifestarse como hormigueo en las piernas, dificultad para caminar, debilidad y fatiga.
El caso de la circulación en las piernas
Existe un escenario específico en el que las piernas se convierten en el problema central: la enfermedad arterial periférica (EAP). Se produce por la acumulación de placa en las arterias que irrigan las piernas, lo que reduce el flujo sanguíneo. El síntoma clásico es dolor o calambres en las pantorrillas, los muslos o los glúteos al caminar, que mejoran con el reposo (claudicación intermitente). En etapas avanzadas, el dolor puede presentarse en reposo o incluso al acostarse.