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También puede presentar pequeñas marcas.
Estas diferencias no necesariamente significan que la fruta esté dañada.
El olor puede ayudar a valorar su estado
Una fruta madura suele desarrollar un aroma característico.
Un olor desagradable o signos evidentes de deterioro indican que probablemente no debe consumirse.
La seguridad alimentaria sigue siendo importante.
Debe lavarse antes de cortarlo
Aunque la cáscara no se consuma, puede contener suciedad.
El cuchillo puede trasladar residuos hacia la pulpa.
Lavar la superficie reduce ese riesgo.
También deben utilizarse utensilios limpios
Tabla y cuchillo deben mantenerse higienizados.
Especialmente cuando se preparan alimentos frescos.
La higiene básica evita contaminación cruzada.
Una vez abierto debe conservarse adecuadamente
La fruta cortada puede guardarse refrigerada.
Esto ayuda a mantenerla en mejores condiciones durante un periodo limitado.
No conviene dejarla muchas horas a temperatura ambiente.
La pulpa puede congelarse
Esto permite conservarla durante más tiempo.
Después puede utilizarse en batidos u otras preparaciones.
La textura puede cambiar ligeramente.
La semilla no debe confundirse con la parte comestible
La pulpa es la porción utilizada normalmente como alimento.
La semilla debe retirarse.
No se recomienda consumir partes desconocidas de una planta sin información segura.