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Para uso externo, existe una infusión más concentrada. Hierva durante cuatro minutos un puñado de hojas frescas en medio litro de agua. Deje enfriar completamente y cuele. Este líquido se puede usar como enjuague final para el cabello después del champú: ayuda a dejar el cuero cabelludo con una sensación de frescura. También sirve para limpiar suavemente la piel del rostro o el cuerpo con un hisopo de algodón, siempre diluido a partes iguales con agua si la piel es sensible. No lo aplique cerca de los ojos ni sobre heridas abiertas. Esta agua se conserva en el refrigerador y se usa dentro de los tres días.
Otra opción práctica es mezclar hojas de neem con yogur natural para la piel. Tritura tres o cuatro hojas frescas hasta obtener una pasta fina y mézclala con dos cucharadas de yogur natural sin azúcar. Aplica una capa fina sobre las zonas con granitos o exceso de grasa y deja actuar durante diez minutos. Enjuaga con agua tibia. Esta preparación combina el efecto tradicional del neem con la suavidad del yogur y resulta menos agresiva que la pasta sola. Prueba siempre primero en una pequeña zona del brazo.