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LA FRUTA MAS PODEROSA
Su perfil nutricional las convierte en un alimento funcional con beneficios concretos:
Energía inmediata y sostenida: Son ricas en glucosa y fructosa, lo que proporciona un rápido aporte de energía, ideal antes o después del ejercicio. Sin embargo, su alto contenido en fibra ralentiza la absorción, evitando picos repentinos de glucosa.
Salud cardiovascular: Su alto contenido en potasio (hasta 696 mg por 100 g) ayuda a controlar la presión arterial y reduce el riesgo de patologías cardiovasculares.
Digestión y microbiota: La fibra dietética (unos 7 g por ración) previene el estreñimiento y actúa como prebiótico, alimentando las bacterias intestinales beneficiosas.
Potente antioxidante: Contienen más polifenoles que la mayoría de las frutas y verduras. Estos compuestos combaten la inflamación y el estrés oxidativo, asociándose con la prevención de enfermedades crónicas y neurodegenerativas.
Ricas en minerales: Aportan magnesio, cobre, manganeso y hierro, fundamentales para el sistema nervioso, la salud ósea y la formación de glóbulos rojos.
⚠️ La cara B: Su “poder” también reside en el azúcar.
Su densidad energética es su mayor fortaleza y su mayor riesgo. No son una fruta para consumir sin control.