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El cerebro trabaja mediante redes de distintas regiones que colaboran entre sí. Por eso, una ilusión óptica como esta no constituye una prueba científica para determinar qué hemisferio cerebral tienes “más desarrollado”, ni permite establecer tu personalidad o inteligencia.
Lo verdaderamente interesante de la imagen es comprobar cómo nuestra percepción puede cambiar según dónde fijemos la atención.
¿Qué ocurre cuando finalmente encuentras la figura?
Hay un detalle curioso: una vez que reconoces una forma concreta, puede resultar mucho más fácil volver a encontrarla .
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Al principio quizás solo veías una montaña. Después de que alguien te dice que allí hay un dinosaurio y, de repente, las rocas parecen transformarse en cabeza, cuerpo, patas y cola.
La fotografía no cambió. Cambió la manera en que tu cerebro procesa la información visual.
También puede ocurrir lo contrario: después de concentrarse en otra zona y encontrar una segunda interpretación, puedes alternar entre ambas figuras.