Dos cucharadas en la mañana

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Recetas para un uso seguro: Alternativas saludables
No se recomienda el consumo diario de agua salada. Sin embargo, la sal puede ser una aliada en la cocina y para usos externos.

1. Condimento casero: Sal de ajo
Esta receta, popularizada por el Dr. Pérez Albela, busca reducir el consumo de sal convencional sin sacrificar el sabor. Se prepara tostando 12 cucharadas de ajonjolí (sésamo) y 1 cucharada de sal marina, y moliendo ambos ingredientes hasta obtener un polvo fino. Su uso como condimento en ensaladas o comidas aporta sabor, calcio y otros minerales, reduciendo la ingesta de sodio.

2. Enjuague bucal para el dolor de garganta
Este es un uso externo y puntual que sí cuenta con respaldo científico. Disuelva 1 cucharadita de sal del Himalaya en una taza de agua tibia y haga gárgaras para aliviar el dolor y la inflamación de garganta o las aftas bucales. La sal ayuda a desinflamar y tiene un suave efecto cicatrizante.

Precauciones y uso adecuado
Si decide probar el agua con sal, la cantidad debe ser mínima: una pizca (menos de 1 gramo) en un vaso grande de agua (250 ml). Sin embargo, esta práctica está contraindicada si padece hipertensión, enfermedad renal, problemas cardíacos o retención de líquidos.

La sal es esencial para la vida, pero el desequilibrio es la raíz del problema. Antes de adoptar cualquier nuevo hábito, especialmente uno que implique el consumo de sodio, consultar con un profesional de la salud es la medida más segura y responsable.

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