Indicaciones de uso:
Cantidad diaria recomendada: Entre 20 y 30 gramos al día (aproximadamente dos cucharadas). Superar los 50 gramos puede aportar un exceso de calorías y fibra, causando molestias digestivas.
Forma de consumo ideal: Crudas o ligeramente tostadas. Evitar las semillas fritas en aceites industriales o con exceso de sal, ya que anulan sus beneficios.
Contraindicaciones: Las personas con enfermedad inflamatoria intestinal (diverticulitis activa) deben evitar la cáscara fibrosa; en ese caso, consumir solo la leche colada. Quienes toman medicamentos para la diabetes también deben controlar su glucosa, ya que puede potenciar el efecto de la insulina.
Almacenamiento: Las semillas crudas se conservan en un frasco cerrado en el refrigerador hasta por 3 meses; fuera de él se oxidan y pierden sus propiedades.
Paciencia y constancia: Los efectos sobre el colesterol y la glucemia se notan a partir de las 4-6 semanas de uso diario. No esperes milagros en tres días.
Complementa, no sustituye: Este remedio apoya, pero no reemplaza, una dieta equilibrada, el ejercicio y la medicación recetada por tu médico.
La naturaleza nos ha obsequiado en cada calabaza con una botica silenciosa. Aprovecha sus semillas con respeto y constancia, y tu cuerpo —azúcar, corazón y energía— te lo agradecerá.