Tengo 60 años y este alimento me devolvió la vista, eliminó la grasa de mi hígado y...
El secreto está en la constancia y en la forma de consumirla. No se trata de comer remolacha en vinagre embotellado, cargado de azúcares añadidos y conservantes. Hay que optar por la remolacha fresca o al vapor, y aprovechar todas sus partes, incluyendo las hojas, que son igualmente nutritivas.
He diseñado dos recetas cuidadosamente elaboradas específicamente para potenciar estos beneficios.
Receta 1: Jugo para el hígado y los ojos (Para tomar en ayunas)
Lavar y pelar una remolacha mediana. Cortarla en trozos y licuarla con el jugo de un limón, un trocito de jengibre fresco (del tamaño de una nuez) y un vaso de agua filtrada. Si prefiere una textura más ligera, puede cortarla, pero recomiendo tomarla con pulpa para aprovechar la fibra. Indicación: Tomar este jugo en ayunas, 20 minutos antes del desayuno, durante 5 días consecutivos y descansar 2. La acidez del limón potencia la absorción de antioxidantes y el jengibre estimula la circulación hepática. Si siente acidez, diluir con más agua.
Receta 2: Ensalada termorreguladora (Para la cena)
Hervir una remolacha grande con piel hasta que esté tierna (unos 40 minutos). Pelarla y cortarla en rodajas finas. Mezclar con hojas verdes (espinacas o rúcula), nueces picadas y un puñado de arándanos deshidratados. Aderezar solo con aceite de oliva virgen extra y vinagre de manzana. Indicación: Consuma este plato como cena ligera, al menos 3 veces por semana. Las grasas saludables del aceite y los frutos secos son esenciales para que la luteína se absorba correctamente en el intestino y llegue a la retina.
Nota: La remolacha tiñe la orina y las heces de rojo. Es normal y no debe alarmarse. Sin embargo, si tiene cálculos renales o antecedentes de gota, consulte a su médico antes de incorporarla a su dieta diaria, ya que contiene oxalatos.
En resumen, la remolacha no es una panacea, pero es una valiosa herramienta nutricional. A los 60 años, el cuerpo responde mejor a cuidados constantes que a atajos. Si combina estas recetas con una caminata diaria y una hidratación adecuada, le dará a su hígado y a sus ojos la oportunidad de regenerarse desde dentro. La naturaleza nos ha dado este tubérculo no para que haga milagros, sino para que lo integremos sabiamente en nuestra alimentación.