Indicaciones clave que respeto del artículo:
Cuidado con la acidez. Si la persona sufre de reflujo o gastritis, el jugo de tomate puede empeorar los síntomas. En esos casos, mejor consultar al médico o probar cantidades muy pequeñas.
No exceder un vaso al día. El tomate tiene azúcares naturales y, aunque son sanos, en exceso suman calorías y pueden subir los niveles de glucosa en diabéticos.
Lavar bien los tomates. Los pesticidas se quedan en la cáscara. Un remojo con vinagre y agua ayuda a limpiarlos mejor.
Consumir fresco. El licopeno se degrada con el tiempo y la luz. Prepara solo lo que vayas a tomar en el momento.
Al final, el texto lo dice claro: el jugo de tomate no es una moda. Es un hábito con décadas de respaldo tradicional y cada vez más estudios que lo confirman. Mi abuela lo sabe. Tu abuelo también puede empezar hoy. Tres tomates, un exprimidor o licuadora, y cinco minutos. La salud a veces es más sencilla de lo que parece.