Indicaciones de uso:
Activa la alicina: El ajo debe picarse, triturarse o dejarse reposar durante 10 minutos antes de cocinarlo o consumirlo. Este reposo permite que la alicina, su compuesto más activo, se forme correctamente.
Nunca en ayunas: El ajo crudo puede irritar la mucosa gástrica. Consuma las preparaciones después de las comidas o como acompañamiento para evitar la acidez o la gastritis.
Interacciones medicamentosas: Si toma anticoagulantes (como warfarina o aspirina), consulte a su médico antes de consumir ajo con regularidad, ya que potencia su efecto y puede aumentar el riesgo de hemorragia.
Dosis controlada: No consuma más de un diente de ajo crudo al día ni más de dos infusiones de orégano a la semana. El exceso puede causar mareos, palpitaciones o irritación digestiva.
Calidad del orégano: Utilice orégano orgánico siempre que sea posible. El orégano comercial suele estar irradiado o mezclado con otras hierbas, lo que reduce su potencia.
Embarazo y lactancia: El orégano en dosis altas puede estimular el útero. Las mujeres embarazadas deben limitar su consumo culinario y evitar las infusiones concentradas.
El ajo y el orégano no son secretos ocultos por los médicos, sino tesoros que nos regala la naturaleza y que se conservan gracias a la sabiduría popular. Úselos con respeto, conocimiento y conscientes de que son aliados, no sustitutos. De este modo, estarás aprovechando lo mejor de ambos mundos: la ciencia y la tradición.