Recomendaciones para un uso adecuado:
El sol es tu mejor aliado: Ningún alimento reemplaza la vitamina D que la piel genera con la exposición solar. Prueba a tomar el sol durante 15 minutos en brazos y piernas antes de las 11 de la mañana o después de las 4 de la tarde, sin protector solar.
Grasas saludables: La vitamina D es liposoluble, lo que significa que se absorbe mejor con grasas. Añade siempre un chorrito de aceite de oliva a tus comidas.
No te automediques: Si el dolor es intenso o persistente, consulta a tu médico. El exceso de vitamina D puede ser tóxico. Estas recetas son complementos alimenticios, no sustituyen un tratamiento médico.
Hidratación constante: Beba suficiente agua para que los nutrientes circulen por su cuerpo y lleguen a sus huesos y músculos.
Escuchar el dolor es el primer paso hacia la sanación. Cuando duelen las piernas y los huesos, tal vez no estén fallando, simplemente están pidiendo ayuda. Y esa ayuda puede venir en forma de alimentos sencillos, una rutina de exposición al sol matutina y la sabiduría de escuchar atentamente lo que el cuerpo tarda en comunicar.