Indicaciones para un uso adecuado (principios básicos)
No tomes la dosis completa de una vez: el cuerpo absorbe mejor el magnesio en dosis fraccionadas. Si necesitas 400 mg al día, toma 200 mg por la mañana y 200 mg por la noche, no un vaso con todo. Una sola taza con una dosis alta puede causar diarrea explosiva.
Dosis según las necesidades y el peso: los adultos mayores de 70 años necesitan entre 320 y 420 mg diarios de magnesio elemental. Comienza con 150 mg (media cucharadita de citrato) y aumenta la dosis gradualmente cada 3 días hasta encontrar la dosis que no te produzca laxantes.
Efectos secundarios a tener en cuenta: si al tomar magnesio por la mañana presenta heces blandas o diarrea, reduzca la dosis a la mitad o cambie a glicinato (con menor efecto laxante). Si tiene náuseas, tómelo con alimentos.
Precauciones importantes: la insuficiencia renal grave (creatinina elevada, diálisis) y los bloqueos cardíacos avanzados son contraindicaciones absolutas para los suplementos de magnesio sin control médico. El riñón enfermo no excreta el exceso y puede causar toxicidad (hipotensión, paro cardíaco).
Interacciones medicamentosas: el magnesio reduce la absorción de antibióticos (tetraciclinas, quinolonas), bisfosfonatos (para la osteoporosis) y levotiroxina. Tome el magnesio al menos 2 horas antes o 4 horas después de estos medicamentos.
No sustituye una dieta rica en magnesio: el suplemento es solo eso, un suplemento. Los alimentos ricos en magnesio (semillas de calabaza, almendras, espinacas cocidas, chocolate amargo, legumbres) también aportan fibra y otros minerales. Priorícelos antes que el magnesio.
Qué significa "reparar todo el cuerpo": no esperes que el magnesio cure una hernia discal, un cáncer o una enfermedad autoinmune. Lo que sí repara es la función de tus canales iónicos, tu transmisión neuromuscular.