Los compuestos del ajo ayudan a modular la respuesta inflamatoria, lo que puede aliviar molestias articulares o musculares leves.
Consumir ajo con leche caliente antes de dormir puede tener un efecto relajante y ayudar a mejorar la calidad del sueño, especialmente cuando la tensión o el estrés dificultan conciliar el descanso.
El ajo ha sido asociado con una mejor circulación y un equilibrio saludable del colesterol en sangre, lo que podría favorecer la salud del corazón a largo plazo.