Muchos se enfocan en lo que comen durante el día, pero pocos hablan de lo que toman
Muchos se enfocan en lo que comen durante el día, pero pocos hablan de lo que toman. Es curioso cómo la conversación sobre alimentación saludable gira casi exclusivamente alrededor de los sólidos. Planificamos el almuerzo con esmero, contamos las porciones de verduras y nos preocupamos por la calidad de las proteínas, pero rara vez aplicamos el mismo nivel de atención a lo que entra por nuestra garganta en forma líquida. Y sin embargo, el cuerpo humano está compuesto en su mayor parte por agua, y cada célula depende de ese fluido para funcionar.
Lo que bebemos a lo largo del día es un factor silencioso que moldea nuestra salud de manera profunda. Las bebidas azucaradas, los jugos procesados y los refrescos pueden sumar cientos de calorías vacías sin que nos demos cuenta. Un estudio reciente en Estados Unidos encontró que, en las últimas décadas, los niños y adolescentes han reducido significativamente su consumo de leche mientras aumentaban el de bebidas azucaradas, un cambio que tiene implicaciones directas en su ingesta de nutrientes esenciales como calcio y vitamina D .