Después de los 60 años es muy frecuente escuchar quejas como:
“Me levanto con acidez”, “tengo hinchazón todo el día”, “me duele la espalda baja”, “orina oscura y poco”, “me siento cansado aunque duerma”, “tengo las encías inflamadas”, “la presión sube y baja”, “me arde al orinar a veces”, “tengo gases constantes”, “la piel se ve apagada”, “me cuesta digerir la cena”, “siento las articulaciones rígidas” y “duermo mal porque me despierto con ardor”.
Muchas de estas molestias tienen un factor común: exceso de acidez metabólica y/o inflamación crónica de bajo grado. Y aquí es donde el bicarbonato de sodio (bicarbonato sódico puro, de uso alimentario) se ha convertido en un aliado muy usado por personas mayores que buscan alivio natural y económico.