Receta 3: Toallitas caseras para el mal olor externo (para uso diario, muy diluidas)
Preparación: Disuelva media cucharadita de bicarbonato de sodio en 1 litro de agua filtrada o mineral. Humedezca gasas estériles o discos de algodón en esta solución y escúrralos bien (para que no se empapen). Guárdelos en un recipiente hermético en el refrigerador por un máximo de 3 días.
Uso adecuado: Use una toallita para limpiar suavemente los pliegues externos de la vulva después de ir al baño o ducharse, pero solo una vez al día. No las use como sustituto del jabón íntimo neutro (pH 5.5), que es más suave para la zona. Nunca las introduzca en interiores.
Indicaciones de seguridad (LEA ESTO ANTES DE USAR):
Nunca, bajo ninguna circunstancia, use bicarbonato de sodio en duchas vaginales internas. Esto puede provocar una infección por hongos resistente o vaginosis bacteriana que requiere antibióticos.
Si presenta flujo vaginal blanquecino y grumoso (tipo requesón), mal olor, dolor al orinar o picazón intensa, no experimente en casa. Consulte a su médico. Estos son síntomas de infección, y el bicarbonato de sodio no los cura; solo los enmascara temporalmente mientras el problema empeora.
No use este producto si está embarazada, tiene diabetes o está usando medicamentos vaginales tópicos. Consulte siempre primero a su ginecólogo.
El bicarbonato de sodio reseca la piel. Si nota tirantez, sequedad o descamación en la vulva después de usarlo, suspenda su uso y aplique una crema hidratante íntima sin perfume.
La salud íntima no se improvisa. Su cuerpo femenino es sabio y tiene mecanismos de autolimpieza que no necesitan ser alterados. El bicarbonato de sodio puede ser un adormecimiento para el enrojecimiento externo leve, pero no es una solución para las infecciones. Cuidar su salud íntima también implica cuidar su flora vaginal, no combatirla. Sea prudente, infórmese y, ante cualquier duda, consulte siempre a un profesional.