También puedes preparar una crema de remolacha y verduras. Cocina una remolacha, una zanahoria, media cebolla y un trozo pequeño de apio en caldo de verduras bajo en sodio. Licúa hasta obtener una textura cremosa y añade un poco de pimienta negra y perejil fresco antes de servir. Es una excelente opción para una cena ligera y nutritiva.
Para aprovechar mejor sus nutrientes, procura consumir la remolacha fresca o cocinada al vapor, evitando cocciones excesivamente largas. Si padeces enfermedad renal, antecedentes de cálculos por oxalato o presión arterial baja, consulta con tu médico antes de consumirla con frecuencia, ya que puede no ser adecuada para todas las personas. También es normal que algunas personas noten una coloración rojiza en la orina o en las heces después de comer remolacha; este efecto suele ser inofensivo.
Recuerda que la remolacha no sustituye ningún tratamiento médico. Su mayor beneficio aparece cuando se integra en una alimentación rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y proteínas de calidad, junto con una buena hidratación y actividad física regular. La constancia en los buenos hábitos sigue siendo la mejor herramienta para cuidar la salud del corazón, la circulación y el bienestar general.