Quizás lo más importante que podemos hacer es aplicar la misma curiosidad a nuestras bebidas que a nuestros alimentos. Preguntarnos qué estamos tomando, cuánto azúcar lleva, si realmente nos hidrata o solo nos engaña. Y, sobre todo, disfrutar del placer simple de un vaso de agua fresca o una infusión caliente, sabiendo que en esos pequeños gestos también estamos nutriendo nuestra salud.
Muchos se enfocan en lo que comen durante el día, pero pocos hablan de lo que toman Para seguir recibiendo mis recetas, solo debes decir algo… Gracias