Sin magnesio, las células no producen ATP (energía). Tomarlo de manera regular ayuda a que el cuerpo se “encienda”.
Evita que el calcio se cristalice dentro de los riñones. También contribuye a deshacer pequeñas piedras.
La circulación mejora y la inflamación disminuye, lo que alivia síntomas molestos.
Relaja músculos, reduce hinchazón y mejora la movilidad, especialmente en personas mayores.
Reduce bochornos, regula el estado de ánimo y mejora la calidad del sueño.
Reduce grasas circulantes, ayuda a eliminar ácido úrico y disminuye toxinas.
La forma correcta de tomarlo depende del tipo de magnesio y del objetivo que tengas.
Se recomienda comenzar con una dosis baja si es la primera vez que lo tomas.