Los 20 alimentos más cancerígenos: lo que pones en tu plato puede cambiar tu vida

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Carnes procesadas, carnes rojas y productos lácteos: qué dicen las cifras

Las cifras de la OMS sobre este capítulo son particularmente reveladoras y difíciles de ignorar.

En cuanto a las carnes procesadas (salchichas, jamón, tocino, salami), la Organización Mundial de la Salud es tajante: consumir tan solo 50 gramos de carne procesada al día (aproximadamente dos lonchas de jamón) aumenta el riesgo de cáncer de colon en un 18 % . Estos productos están clasificados como carcinógenos conocidos (Grupo 1) por la OMS.

La carne roja no es la excepción. Consumir 100 gramos al día aumenta el riesgo de cáncer colorrectal en un 17 % . Esto no significa que deba eliminar por completo la carne de su dieta, pero sí limitar su consumo a un máximo de dos a tres veces por semana, según las recomendaciones nutricionales actuales.

La leche también está en esta lista, con una salvedad importante: si bien su consumo es beneficioso para los niños en crecimiento, los adultos deben consumirla con moderación. La Sociedad Canadiense del Cáncer indica que las grasas animales presentes en la leche entera pueden aumentar el riesgo de  cáncer de próstata .

Azúcares refinados, harinas y carbohidratos: el enemigo invisible

Aunque son menos espectaculares que las barbacoas o los embutidos, los carbohidratos refinados son uno de los factores dietéticos más preocupantes en la relación entre la dieta y el cáncer.

El pan blanco , la pasta blanca y la harina blanca comparten un defecto común: un índice glucémico alto .  Investigadores de la Universidad de Texas han determinado que los alimentos con un índice glucémico alto aumentan  el riesgo de cáncer de pulmón en un 49 % .  Una cifra que da que pensar antes de untar mantequilla en tu baguette blanca cada mañana.

La harina blanca tiene otro problema: contiene  bromato de potasio , un oxidante especialmente dañino para el organismo, prohibido en muchos países, pero todavía presente en algunos productos industriales.

En cuanto al azúcar refinado , se ha sospechado desde hace tiempo que alimenta directamente las células cancerosas. Los tumores malignos consumen glucosa a un ritmo mucho más rápido que las células sanas, un fenómeno conocido como efecto Warburg. Reducir el consumo de azúcar añadido es una de las recomendaciones más aceptadas en nutrición preventiva.

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