Ayuda a aliviar dolores musculares y articulares.
Estimula el flujo sanguíneo, reduciendo la sensación de pesadez y entumecimiento en las piernas.
La combinación de ambos crea un aceite potente para masajes terapéuticos.
10 dientes de ajo (pelados y machacados)
1 cucharada de clavos de olor enteros
1 taza (250 ml) de aceite portador (oliva o coco)
Opcional: 1 pequeño trozo de jengibre (para un efecto más cálido y relajante)
Coloca el ajo, los clavos y el jengibre (si lo usas) en un frasco de vidrio limpio.
Cubre todo con el aceite elegido.
Cierra bien el frasco y deja reposar 7 a 10 días en un lugar fresco y oscuro, agitándolo suavemente una vez al día.
Pasado ese tiempo, cuela el aceite y guárdalo en un frasco limpio.
Consérvalo en un lugar fresco o en el refrigerador para que dure más tiempo.
Calienta una pequeña cantidad de aceite entre tus manos o a baño maría (sin sobrecalentar).
Masajea suavemente las zonas afectadas: piernas, rodillas, pies o articulaciones, preferiblemente antes de dormir.
Cubre la zona con una toalla o paño tibio para mejorar la absorción.
Repite a diario durante al menos 2 semanas.
Disminución del dolor e inflamación articular
Alivio de las molestias causadas por várices y piernas cansadas
Mejor movilidad y flexibilidad
Mayor circulación en pies y piernas
Músculos más relajados y mejor descanso nocturno